En un momento en que la confianza en las instituciones públicas es un tema central, las experiencias del Ministerio de Transporte y la Secretaría de Infraestructura de Santiago de Cali ofrecen señales claras de transformación. Sus avances en el marco del V Plan de Acción Nacional de Estado Abierto de Colombia (2023-2025) demuestran que la transparencia y la participación ciudadana pueden traducirse en resultados concretos.
Estos logros fueron presentados en el evento Resultados que cuentan: buenas prácticas en transparencia y participación ciudadana, un espacio que reunió a entidades públicas, organizaciones de la sociedad civil y aliados internacionales para reflexionar sobre los impactos del gobierno abierto en el país.
Desde octubre de 2024, las organizaciones de la sociedad civil que integran el Comité de Estado Abierto de Colombia (Corporación Libertad y Democracia, Datasketch, Fundación Corona e Instituto Anticorrupción) han liderado la implementación del proyecto orientado a fortalecer la participación ciudadana y el control social en los procesos de contratación. Este proceso ha sido posible gracias al apoyo del programa Alianza por la Democracia y la Rendición de Cuentas (PDA, por sus siglas en inglés) de la Open Government Partnership y la Unión Europea, y ha permitido acompañar directamente a entidades públicas en la apertura de datos y el diseño de mecanismos de participación.
El proyecto se enfocó en los compromisos del Ministerio de Transporte y de la Secretaría de Infraestructura de Cali, que fueron identificados como “compromisos prometedores” por el Mecanismo de Revisión Independiente en su revisión inicial. Esto significa que tienen un alto potencial de generar resultados significativos en áreas clave para el país, además de ser verificables y alineados con los principios de gobierno abierto.
Transparencia que se vuelve accesible
El Ministerio de Transporte centró su compromiso en la apertura de la información sobre la planeación contractual del sector. A través de micrositios web desarrollados para siete entidades, la ciudadanía puede conocer qué procesos se proyectan, cómo se relacionan con las metas del Plan Nacional de Desarrollo y cuál es su estado de avance.
Este cambio responde a una necesidad concreta. La información sobre contratación pública suele estar disponible, pero en plataformas complejas y poco accesibles. Con esta estrategia, se logró presentar los datos en un lenguaje más claro, organizado y comprensible, facilitando su consulta y uso.
Las evidencias de este avance incluyen el aumento de visitas a los portales, la actualización constante de la información y una mayor interacción por parte de la ciudadanía. Además, este modelo ya se está incorporando en procesos institucionales como el empalme de gobierno, lo que fortalece su continuidad.
Cali y el impacto de abrir datos en tiempo real
En el ámbito local, la Secretaría de Infraestructura de Cali implementó mecanismos de divulgación y participación enfocados en las obras públicas. El resultado ha sido significativo, especialmente en términos de participación y control social.
Uno de los datos más destacados es el incremento del 300% en la participación en procesos de licitación. Mientras antes se registraban entre 15 y 20 proponentes por proceso, ahora se alcanzan cifras cercanas a 80, lo que genera mayor competencia y mejores condiciones para la administración pública.
A esto se suma el desarrollo de herramientas digitales que permiten a la ciudadanía conocer en tiempo real dónde se ejecutan obras, cuánto cuestan, qué contratistas participan y cuál es su nivel de avance. Estas plataformas han registrado más de 32.000 visualizaciones, lo que evidencia un creciente interés ciudadano.
La interacción también ha evolucionado. Iniciativas como “Reporte su hueco” han permitido canalizar la participación hacia soluciones concretas, mejorando la capacidad de respuesta institucional y fortaleciendo el vínculo con la ciudadanía.
Cambios en la relación con la ciudadanía
Más allá de los indicadores, ambos casos reflejan transformaciones importantes en la forma en que la ciudadanía se relaciona con la gestión pública. El acceso a información clara y oportuna ha permitido que las personas pasen de ser observadoras a potenciales actores con capacidad de incidencia.
Este cambio también se traduce en confianza. Cuando la información es transparente y accesible, se reducen las barreras para la participación y se fortalece la legitimidad de las decisiones públicas.
Lecciones para replicar
El proceso dejó aprendizajes valiosos que pueden ser replicados en otros sectores y territorios. Entre ellos se destacan la importancia de contar con liderazgo institucional, planificar con anticipación y establecer metodologías claras que permitan conectar la planeación con la ejecución.
También resulta clave diseñar herramientas centradas en el usuario, que traduzcan información técnica en contenidos comprensibles. La colaboración con organizaciones de la sociedad civil fue otro factor determinante, tanto para el diseño de soluciones como para su implementación.
La comunicación aparece como un elemento transversal. Compartir los avances desde el inicio permite generar confianza, involucrar a más actores y dar visibilidad a los resultados.
Retos y oportunidades
A pesar de los avances, persisten desafíos. La resistencia al cambio dentro de las instituciones, la necesidad de fortalecer la apropiación ciudadana de las herramientas y la sostenibilidad de las iniciativas son aspectos que requieren atención continua.
Otro reto importante es avanzar hacia formas de participación más incidentes, en las que la ciudadanía no solo acceda a la información, sino que también influya en la toma de decisiones.
Un esfuerzo colectivo con resultados visibles
Desde la perspectiva de la sociedad civil, estos compromisos se destacan por su claridad, su enfoque en resultados y su conexión con necesidades reales. Su diseño incluyó metas medibles y una estructura que permitió avanzar de manera progresiva, generando impactos acumulativos.
El acompañamiento permanente y la participación activa de equipos comprometidos dentro de las entidades fueron factores clave para lograr estos resultados. La experiencia también demuestra que la colaboración entre gobierno y sociedad civil es posible y, sobre todo, necesaria para avanzar en procesos de transformación.
Compromisos con perspectiva
El desafío ahora es consolidar y escalar estos avances. Esto implica asegurar la continuidad de las herramientas, fortalecer la formación ciudadana y ampliar el alcance de las iniciativas.
El gobierno abierto no se limita a la publicación de datos. Es un proceso que requiere voluntad, colaboración y aprendizaje constante. Las experiencias del Ministerio de Transporte y de la Secretaría de Infraestructura de Cali muestran que, cuando estos elementos se alinean, es posible generar cambios significativos en la gestión pública.
Los resultados presentados en este evento no solo evidencian avances, sino que también ofrecen una hoja de ruta para seguir construyendo un Estado más transparente, participativo y cercano a la ciudadanía.